sábado, 17 de noviembre de 2018

LA FRUSTRACIÓN INFANTIL



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Cada día vivimos situaciones donde los/as  niños/as tienen actitudes que indican la baja tolerancia a la frustración ( enfados, ira, cambios de humor, etc.). Dentro del entorno escolar y en casa seguramente vivimos a diario situaciones de ese tipo y es necesario enseñar a los/as niños/as a aprender a controlar y gestionar este sentimiento.

 La web www.guiainfantil.com nos da alguna información sobre qué es la frustración y cómo podemos mejorarla.

¿QUÉ ES LA FRUSTRACIÓN Y CÓMO SE MANIFIESTA?

En primer lugar es importante definir qué es la frustración. La frustración es un sentimiento que surge cuando no logramos conseguir nuestros deseos. Ante este tipo de situaciones, la persona suele reaccionar a nivel emocional con expresiones de ira, de ansiedad o disforia, principalmente.

El origen de la problemática no se encuentra en las situaciones externas en sí mismas, sino en la forma en la que el niño las afronta.

Durante la infancia, los niños piensan que el mundo gira alrededor de ellos, que el mundo existe porque ellos existen, son egocéntricos, (es evolutivo), no saben esperar, (no tienen aún desarrollado el concepto del tiempo), y les cuesta mucho pensar en los demás y sus necesidades.

Los niños cuando son pequeños, quieren todo y lo quieren ya... y si no se lo damos, lloran, se enfadan, tienen rabietas... se frustran al no conseguir sus deseos.

Perfil de los niños con baja tolerancia a la frustración

Por lo general, los niños que no consigue enfrentarse positivamente a la frustración poseen un perfil así de aproximado:

- Son niños exigentes y demandantes.

- Buscan satisfacer sus necesidades en forma inmediata, por lo que frente a la espera o postergación de sus necesidades suelen presentar pataletas y llanto fácil.

- Les cuesta manejar las emociones.

- Más impulsivos e impacientes.

- Pueden desarrollar con más facilidad que otros niños problemas de ansiedad.

- Son poco flexibles y les cuesta adaptarse a las situaciones nuevas o que no son como se esperan.

ALGUNAS PAUTAS PARA FOMENTAR LA TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN

Por esto es fundamental enseñar a los niños a tolerar la frustración desde pequeños y para ello los padres debemos tener claras una serie pautas:

- Las normas y límites son fundamentales y han de cumplirse con tranquilidad pero con firmeza.

- El NO, aunque frustre a los pequeños, es necesario.

- Aprender a gestionar las rabietas cuando se produzcan, y no ceder ante ellas.

- Tener muy claro que la frustración es inevitable en la vida, y que si los pequeños no aprenden a manejarla y aceptarla, en su vida adulta les costará mucho más.

Si nos encontramos con que nuestro hijo es un niño con baja tolerancia a la frustración, como padres podemos reconducir esa situación, podemos reeducar al niño para que poco a poco aprenda a manejarla.

- Primero debemos analizar qué ha podido llevar a esa situación, (¿normas y límites poco claros?, ¿carácter?) y comenzar a cambiar lo que sea necesario.

- Ayudar al niño a diferenciar entre sus deseos y necesidades, ayudándole a entender que no siempre se puede tener lo que se quiere cuando se desea.

- Enseñarle a tolerar la demora del refuerzo o de conseguir lo que quiere. Si me pide algo, no dárselo inmediatamente, sino cuando pueda o yo como adulto considere oportuno y explicarle en qué momento lo tendrá, o por qué no lo tendrá.

- Cuando el niño se frustre, ayúdele a entender lo que le pasa. De donde viene su tristeza o su enfado, y que exprese con palabras lo que le ocurra.

- Establece y pon normas, límites y rutinas claros y acordes a la edad de los niños.

OS DEJO TAMBIÉN ALGUNOS VÍDEOS QUE OS PUEDEN FACILITAR LA PUESTA EN MARCHA DE LAS PAUTAS PARA TRABAJAR LA FRUSTRACIÓN.




CUENTOS PARA TRABAJAR LA TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN. Fuente: cuentosparacrecer.org


1. Sofía la vaca que amaba la música. Geoffroy de Pennart
A Sofía le encanta la música un día decide irse de su pueblo a la gran ciudad para poder vivir de la música. Su viaje será complicado y no le saldrá como esperaba aunque después de resistir y no desanimarse encontrará su lugar. Un cuento maravilloso para trabajar el concepto de frustración y de resistencia.
2. El león que no sabía escribir. Martin Baltscheit
El león no sabe escribir, pero eso no le importa, ya que puede rugir y enseñar sus colmillos y no necesita más. Pero un día conoce a una leona muy guapa leyendo un libro. A una dama así no se le puede besar sin más. Hay que escribirle una carta de amor. Así, pues, el león va pidiendo que escriban por él al mono, al hipopótamo, al escarabajo pelotero, al buitre…
Pero el resultado no es lo que él espera. Pierde la paciencia y ruge en la selva cómo escribiría él si supiera hacerlo.
3. La vieja en la botella. Roberto Mezquita 
Una bruja pelirroja, harta de las quejas de su vecina, decide un día lanzarle un terrible conjuro y encerrarla en una botella:
Tris-trás, ya no quiero verte más.
Tris-trás, te irás y no volverás.
Por suerte, un hada del bosque libera a la vieja de su encierro y cumple su deseo: vivir en una casita con huerta, vacas y gallinas; pero pronto la desagradecida mujer no estará contenta y aspirará a una vida mejor.
La vieja en la botella trata de cómo los deseos pueden ser un acicate para cambiar y progresar; pero también nos interpela sobre la manera de gestionarlos y alerta de las consecuencias de la insatisfacción ante lo material y de la ambición desmesurada.
Con frecuencia, queremos algo más y nos sentimos incapaces de valorar lo que tenemos en el momento presente. Por esta incapacidad, la vieja disfruta brevemente de los sueños cumplidos y cae de nuevo en la frustración y en la queja. No importa cuantos deseos se le concedan: ella es incapaz de disfrutarlos. Al final, quedará atrapada en uno de ellos.




¡ ÁNIMO QUE ENTRE TODOS LOGRAREMOS HACER NIÑOS/AS MÁS FELICES Y MÁS TOLERANTES!








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